Delincuencia cotidiana en la capital
febrero 9th, 2009
Los objetos

Obtener un arma en la ciudad de México es relativamente sencillo. El margen se extiende tanto como el mercado negro. El de armas, opera principalmente en Iztapalapa, la colonia Morelos, el Centro Histórico y las colonias aledañas; “pero el imperio de tráfico de armas es en Tepito”, explica un elemento de la Policía Federal Preventiva (PFP), que prefiere que se omita su nombre.
Una visita al Barrio Bravo para buscar armas. En algunos puestos del mercado, al alcance de chicos y grandes, hay a la venta cuchillos, navajas y variedad de armas blancas a precios económicos; además, fundas para pistolas, cargadores para diversos calibres de armas de fuego, cajas de cartuchos, gases tóxicos, máquinas de choques eléctricos de 20 mil, 60 mil y hasta 100 mil volts.
Pero esas armas no son sólo propias de los laberintos tepiteños. En el corazón del Centro Histórico, en la esquina de avenida Juárez y López, se pueden adquirir sin restricciones esos mismos artículos en la armería de la esquina, ligeramente encarecidos.
Conseguir un arma de fuego es un poco más complicado. Se debe conocer a los mercaderes o acceder a esos comercios con personal de su confianza. “Si entras a verlas, compras o no sales…”, asegura el Gato, vendedor de compactos piratas en el tianguis.
Los pasillos para entrar y salir por las vecindades de Tepito se convierten en laberintos que llegan a patios donde ni la policía ni los extraños acceden. Ahí es donde se extienden las armas para su venta. El precio varía y depende el estado y antigüedad. Nueva o usada, el costo de una pistola oscila entre los mil 500 y los 5 mil pesos.
Entre las más vendidas, está la calibre .9mm automática, que vale aproximadamente 3 mil pesos. Es buscada debido a que “es el balance entre un arma altamente potente y un arma de mediano impacto, lo que da un rango de respuesta inmediata en circunstancias apremiantes. Es un arma que te inspira confianza porque es eficaz, veloz y precisa”, señala Jorge “el Malo”, experto en armas. En Tepito, la caja de cartuchos con 50 tiros para la .9mm se puede comprar por 250 pesos.
En México, la ley en materia de armas tiene grandes incongruencias. Por ejemplo, en el artículo 10 de la Constitución, dice: “Los habitantes de los Estados Unidos Mexicanos tienen derecho de poseer armas en su domicilio, para su seguridad y legítima defensa…” sin embargo, en ese apartado de legítima defensa no justifica el homicidio y el sujeto agredido en su residencia es remitido al reclusorio en calidad de indiciado (sospechoso de homicidio imprudencial).
Aunado a ello, no se otorgan licencias de portación de armas a civiles, salvo casos excepcionales de seguridad privada y escoltas. Dichos permisos son costosos y restringidos, por lo que la delincuencia armada aventaja a la ciudadanía y en capacidad de fuego, a la propia autoridad. “Tenemos prohibido tirar si el delincuente no hace uso de su arma; y si lo hace, también nos impiden tirar a matar, o dispararles por la espalda cuando huyen”, expone Juan Batis, policía de seguridad pública en la zona oriente del Distrito Federal.
El incremento del crimen en la ciudad de México tiene como una de sus causas la facilidad para adquirir los objetos del crimen. Aunque es cierto que los afilados cuchillos taiwaneses, chinos y coreanos, que se pueden adquirir en juego o sueltos por un máximo de 10 pesos, también podrían usarse para arrancarle la cabeza a alguien. Si se piensa que la desesperación que produce la pobreza orilla al delito, por el precio de una torta, alguien puede decidirse a tomar el “camino fácil”. Pero no sólo la pobreza conduce al crimen; el despecho, las rencillas entre comerciantes ambulantes y entre vecinos. Cualquiera desenfunda a la menor provocación, amenaza y en ocasiones, tira.




