Gula: Los antojos de El caníbal de la Guerrero
Febrero 23rd, 2009
José Calva hacía una literatura de mala calidad donde reflejaba sus deseos más perversos. Se sabe que asesinó a su novia y se cree que probó su carne.
Carlos Rojas Urrutia
Ilustración de Eduardo Ruiz

Antes de que se confirmara que José Calva Zepeda había asesinado a una mujer y creciera la sospecha de que había mutilado y cocinado trozos del cuerpo de su víctima, las personas que le conocían podían decir de él que hacía obras de teatro de mala calidad, que escribía poemas y planeaba editar dos novelas de títulos tan sugerentes como Instintos caníbales y La noche anterior.
Según sus vecinos en la colonia Guerrero, era tranquilo y callado, trabajaba en un cibercafé donde conocía mujeres de diversas edades a las que luego llevaba a su departamento; era adicto a la cocaína y en ocasiones, pasaba de la dulzura a la agresión física y verbal con sus parejas.
Luego se sabría mucho de su vida, que se haría pública a través de periódicos, programas de radio y televisión. Se le comenzó a conocer como el caníbal de la Guerrero luego de que la policía encontró en su departamento restos mutilados del cuerpo de Alejandra Galeana, una empleada de una farmacia de genéricos que había sido su novia.
De acuerdo a las investigaciones de la PGJDF, se hizo la presunción de que José Calva había comido partes del cuerpo de su ex-novia: en una caja de cereal, se encontraron restos óseos de Alejandra, que incluían tejido muscular que había sido frito; en el refrigerador, listos para cocinarse, había cortes de la piel de un antebrazo.
Se agregarían a los rasgos de la biografía de José Calva que había tenido un amante homosexual y se le inculpó en otros dos casos de asesinato: el de una mujer que fue encontrada descuartizada en una caja de huevos en Chimalhuacán, y el de una prostituta que fue hallada mutilada dentro de una maleta en Tlatelolco.
A principios de octubre del 2007, el cuerpo de Alejandra Galeana fue descubierto desmembrado en el departamento de José Calva. Cuando la policía intentó arrestarlo, el caníbal de la Guerrero optó por la muerte antes que la captura; así, se lanzó desde la azotea de su edificio. Al caer, ya maltrecho, fue atropellado. Llegó a terapia intensiva del Hospital de Xoco, donde permaneció arraigado hasta que se recuperó de sus lesiones y fue trasladado al Reclusorio Oriente.
José Calva asumió su asesinato pero se negó a aceptar que había comido carne humana. De cualquier forma, se mostró arrepentido (se dijo contento por su detención, “pues no podía seguir cometiendo más crímenes”, y pidió a los familiares de Alejandra Galeana que asistieran a declarar en su contra), exaltó los dos monólogos de su autoría que había montado en Ecatepec, e insinuó que tras las rejas estaba terminando su autobiografía.
Sus proyectos se vieron truncados cuando el 11 de diciembre de ese año, su cuerpo apareció colgado en su propia celda; un suicidio que aún no se esclarece del todo.
Apéndice:
Por su estado mental, José Calva debía permanecer bajo custodia las 24 horas, precisamente para evitar que se quitara la vida. Su novia de entonces (que le visitaba en el Reclusorio) declaró a la prensa que los custodios lo golpeaban. El resultado de la autopsia practicada al cuerpo de El caníbal no se ha dado a conocer.
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