La tragicomedia del mundo

-Nuestra tragicomedia nacional comienza a adquirir tintes verdaderamente dramáticos, ¿cómo la percibes?
- ¡Hay qué horror! La percibo gravísima. Estamos llegando a un punto de degradación política muy alarmante. La corrupción está llegando a sus máximos niveles. Quien sabe cuánto tiempo aguante la telaraña con el peso de tantos elefantes que le brincan encima. Ellos creen que va a aguantar todo, como siempre. Pero quien sabe. El momento histórico que hemos vivido era decisivo y nos lo escamotearon de la forma más terrible del mundo. No sólo nos dieron la misma medicina, sino que nos la dieron más cara; nada más en una nueva presentación, que es un viejo truco mercadotécnico. Creo que estamos llegando a una decadencia definitiva en ese terreno. Y algo va a pasar.

- Después del gran movimiento contracultural del hippismo, parece que la humanidad cayó en un vacío sin esperanza. ¿Ves al hombre como una criatura equivocada?
-Pues mira en eso yo soy sartriano. Muchas veces pienso que la vida es totalmente absurda, o una broma de mal gusto, como decía Julio Haro en una canción. Pero así como Sartre y los existencialistas, pienso que la vida vale la pena vivirse. Ya estas aquí y no tiene ningún caso darle la espalda, sino mas bien enfrentarla con los problemas cada vez más horribles que se presentan y que tienden a empeorar. La deshumanización es cada vez más visible; las tendencias a la represión están durísimas; las presiones de Estados Unidos para que el gobierno mexicano se vuelva más represivo con pretextos como el terrorismo o el narco son alarmantes.

- ¿Están terminando con la resistencia los gobiernos represores?
-Tiene que haber resistencia. Han intentado acabarla y en buena medida lo han logrado. Cuando menos, la han domesticado o desintegrado en una forma que no resulte muy operativa. Se está discutiendo ahorita en México qué es la izquierda…imagínate a qué punto ha llegado este asunto. Siempre habrá resistencia y brotará por donde menos se espera. Si un grupo muy rebelde logra ser domesticado, surgirá otro inmediatamente, porque la realidad que se vive presenta problemas tan intensos que deja a la gente muy dolida; entonces es inevitable la sucesión de protestas. Con las protestas, se espera que la gente entienda los fenómenos más a fondo y presente formas de resistencia que resulten más interesantes y efectivas.

- ¿Te molesta la casilla de rebelde eterno en que te han colocado algunos críticos?
-Yo no me siento encasillado en nada, el problema es de los que te ponen en las casillas. Eso no es una bronca mía; no me preocupa demasiado.

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