La vida en el aire

- Usted fue el primer periodista latinoamericano en realizar su trabajo desde un helicóptero, ¿Cómo surgió esa idea?
-Surgió en 1966 cuando un grupo de radiodifusores me contrataron para experimentar por primera vez en México el dar una información desde el aire. Pero no era un helicóptero, sino una avioneta. Podíamos volar en toda la ciudad, porque no había tanto tránsito aéreo como ahora. Trabajamos dos años, hasta que ya no había dinero para patrocinarlo. Cuando los señores Serna compran XERCN y lo transforman en Radi oRed, nombran al señor Gutiérrez Vivó gerente y él me preguntó qué necesitaba. Le pedí radios especiales y él ordenó que se adaptaran en un helicóptero. A partir de 1978, volé con Gutiérrez Vivó.

- ¿Ha sufrido algún desplome?
-Una vez, hace como 20 años, en el helicóptero que ahora está a la entrada de las oficinas de RadioRed, en San Jerónimo. Empezó a fallar como a las 7 de la mañana a la altura de la Basílica de Guadalupe. Vimos que teníamos una avería grave y Manuelito, el piloto, empezó a gritar: “¡Nos vamos a caer! ¡Avise que nos vamos a caer!”. Yo tenía dos opciones, o gritaba y me ponía histérico como Manuel, o me calmaba. Opté por lo segundo. Avisé a la oficina que nos íbamos a caer, que teníamos una emergencia y que íbamos rumbo a Zacatenco.

Alcanzamos a llegar al Politécnico y aterrizamos. Me ofrecieron un café, y ya más calmado, le reporté la información al señor Gutiérrez, que estaba preocupadísimo. Hasta me mandó a mi casa a descansar.

- ¿Cómo compara el trabajo que usted realiza con el de otros medios, como Formato 21, Radio Mil o Noticieros Televisa?
-Yo no le tengo ni envidia ni coraje a nadie que trabaje en un helicóptero.  Respeto mucho el trabajo de todos. De Eduardo Salazar, que en muchas ocasiones llegaba y me decía: “Ingeniero, ayúdeme, voy a hacer un trabajo nuevo, dígame cómo le hago” y yo lo invitaba a comer y platicábamos. O de Roberto Santacruz de Radio Mil, que es un excelente amigo… ahora habrá gente muy capacitada, muy competente, pero pues al que tocó ser el primero fue a mí. No tiene remedio. Me tocó y nada más. A veces, por mi puro nombre me daban la información, eso es bueno y pues se agradece.

- ¿Se considera un líder de opinión?
-No, yo soy un reportero. Líder de opinión mi jefe, Gutiérrez Vivó. El día que me sienta líder de opinión ya voy para abajo. Prefiero platicar con la gente y volar en mi helicóptero. Eso déjeselo a los periodistas o a la gente importante. Yo no. Fui un reportero, nada más. Hace ocho años el señor Gutiérrez Vivó me dio un cargo de ejecutivo en la empresa. Duré quince días. Le dije “yo quiero irme a la calle, a mi helicóptero, no quiero estar aquí encerrado”.

- ¿Cómo se le pasaron esos 40 años en el aire?
- Pues verá usted, como si hubieran comenzado ayer apenas. Esperaría dar la batalla unos años más.

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