Me encanta cómo me veo de rubia
Febrero 9th, 2009
“Me encantó cómo me veía de rubia”
Conocí a Nuria caracterizando a Gloria Trevi. Sus movimientos agresivos sorprenden; sus gestos de mujer enrabiada y violenta dejan atónito al público; y cuando se acerca a algún hombre, provoca casi miedo.
Es divertida y ella lo sabe. Le divierte saberlo. No participa en el show por lo que éste le pueda retribuir. De hecho, tiene que invertir más dinero del que recibe para sus caracterizaciones.
A Nuria, para poder caracterizar a alguien, no le basta con aprender de memoria sus ademanes y movimientos. Ella necesita “sentir” a quien interpreta. “A mí siempre me ha gustado Yuri. Pero no me atrevía porque no sabía como me iba a ver. Pero un día me puse la peluca y me encantó cómo me veía de rubia”.
Las vestidas, un género sin identidad gay
Las diferentes identidades homosexuales constituyen un universo complejo y contradictorio, de múltiples dimensiones. No todas estas identidades se han hecho visibles en el movimiento gay en México. Aunque éste ha sido un espacio de expresión para quienes exigen el derecho de ejercer su libertad sexual, los travestis no representan un rol importante en dicho movimiento.
Las vestidas se caracterizan por ser hombres que gustan adoptar de comportamiento y físico femeninos. Cuando Ricardo habla de “joterías”, alude a un término exclusivo para un grupo de homosexuales, cuyos gustos y diversiones se diferencian de los de otros gays. Los travestis disponen de un lenguaje, historia, tradiciones y costumbres propias.
Nuria, es decir, Ricardo Dettmer Mendoza, tiene bien establecida la relación con su marido, Roberto Pérez López, ingeniero en telecomunicaciones. “Es mi primera relación de travesti. También la suya. Y por primera vez me siento seguro”.
La familia de Nuria
Ambos padres de Ricardo nacieron en 1934. Habla de su familia de manera distante pero cariñosa. “Mi familia… yo siempre digo: somos siete hermanos: cuatro mujeres, dos hombres y yo”, ríe. Dettmer posee gracia en lo que dice. Sin embargo es simple en sus palabras. No deja ver mucho de su persona a pesar de ser un excelente conversador.
Cuando se le pregunta sobre su infancia, atora un suspiro y con gesto indiferente dice “nada fuera de lo normal”. Con esa frase intenta escaparse, seguramente de los recuerdos, para sonreír y seguir con las preguntas. Vuelvo a su niñez, entonces insiste “no pasó nada relevante en mi infancia”. Sin embargo confiesa “pues ya ves, siempre he sido amanerado y en la escuela se burlaban mucho de mí, me juntaba con las niñas”.
Hasta hace 20 años la homosexualidad estaba considerada como un problema sexual según la Organización Mundial de la Salud (OMS), algo que aún continúa en la mente de muchos individuos, quienes consideran a los gays como gente enferma que requiere de ayuda psicológica.
- Mis padres no lo saben
- ¿No saben qué?
- Que soy gay. Bueno, no me han dicho nada.
Ricardo no sólo es distante de su familia. También de aquello que lo perturba. No le agrada buscar en sus recuerdos ni evocar personas. Es una persona huidiza y frágil. Finge la mirada indiferente, como mujer invencible. Sonríe todo el tiempo y se dice ser alegre, sin represiones ni depresiones.


