Postales del Sahara

Febrero 13th, 2009

thumbsaharaDe entre las cosas que nunca imaginé hacer en mi vida, estaba el dormir en el Sahara, el desierto más desierto, el que da nombre al concepto.


Texto y fotos: Adriana del Moral Espinosa

El camino de Marrakech al Sahara lo hicimos en un tour, subidos en un autobús con gente de los cinco continentes: tres chicas australianas, tres coreanos, un argentino, una argentina/coreana, una ecuatoriana, una japonesa, un tipo de Singapur; una pareja de canadienses y otra de marroquíes. En otra pequeña camioneta viajaban una pareja de londinenses y un grupo de cuatro italianas.

La ruta básicamente fue seguir las faldas del monte Atlas y toparnos con los ríos y su maravillosa vegetación.

Al atardecer del segundo día llegamos al último campamento antes del Sahara. Ahí subimos a los camellos y por una hora nos adentramos en el paisaje de dunas interminables pintadas de colores pastel por el sol que se escondía.

Cenamos con nuestros guías, unos bereberes (son miembros de tribus nómadas que llevan a su ganado por el desierto del Sahara) que nos prepararon comida tradicional y nos armaron tiendas de campaña con alfombras de las que tejen las mujeres bereber.

Mi novio y yo, como muchos de los más jóvenes en el grupo, pasamos la noche entera en las dunas, jugando con la arena suave bajo la luz intensa de la luna llena. De noche y bajo la luz de la luna, el Sahara es increíblemente suave y amigable, no te puedes golpear con nada porque todo es arena, y los animales más “peligrosos” que vimos a nuestro alrededor fueron escarabajos del tamaño de la mitad del puño de la mano. La noche del desierto es súper silenciosa: no se escucha nada salvo el viento, y eso sólo si giras la cabeza en cierta dirección.

Esa noche en el Sahara murió algo de mi miedo al desierto, que tenía años alimentándose de mis recuerdos de infancia de Sonora y Arizona y las noticias de migrantes muertos tratando de cruzar la frontera.

Un río que atraviesa por las gargantas del monte Atlas

Un río que atraviesa por las gargantas del monte Atlas

 

 

El Atlas, verdadero coloso de la tierra africana que extiende sus contornos iluminados por el sol al cielo azul intenso

El Atlas, verdadero coloso de la tierra africana que extiende sus contornos iluminados por el sol al cielo azul intenso

Un hombre en una tienda junto a la carretera

Un hombre en una tienda junto a la carretera

 

Fátima, una mujer berber tejiendo

Fátima, una mujer berber tejiendo

 

Dunas con la sombra de mi camello, que por cierto, lloraba (a veces)

Dunas con la sombra de mi camello, que por cierto, lloraba (a veces)

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