Andy viaja a China

Marzo 3rd, 2009

thumbwarholEn 1982, Warhol visitó la tierra de Mao, acompañado de Christopher Makos, cuyas fotografías documentan ese momento histórico de intercambio cultural.

Christopher Turner
Fotografías de Christopher Makos
(Traducción de Carlos Rojas Urrutia)

Esta entrevista fue publicada en inglés en el número de septiembre del 2008 de la revista Modern Painters de Nueva York

En 1982 Andy Warhol visitó la ciudad de Peking -hoy Beijing- por primera y única vez. Aún cuando en su país natal estaba en el punto más alto de su popularidad, el artista de 54 años era prácticamente desconocido en la República Popular de China, que acababa de reactivar su política de puertas abiertas tan sólo algunos años atrás.

En el siempre numeroso séquito de Warhol estaban Christopher Makos, entonces fotógrafo de la revista Interview; Fred Hughes, el extravagante agente tejano de Warhol, la novia de Hughes, la aristócrata inglesa Natasha Grenfell; y el realizador de documentales Lee Caplin con un pequeño equipo de rodaje. “Andy era como el vocalista del grupo”, apunta Makos, “y nosotros los cantantes suplentes”.

El viaje de Warhol fue un momento crucial de intercambio cultural; un breve capítulo que a la luz de la actualidad adquiere el mayor interés. En años recientes, los artistas en China han vuelto la mirada atrás a la era de la Revolución Cultural y la han reelaborado a través de la óptica warholiana, asimilando la iconografía política al tiempo que abrazan descaradamente el mercado del arte.

andy warhol en china

Por su parte, Warhol estaba interesado en la multiplicidad maoísta. Tenía una copia del Pequeño Libro Rojo y profería admirar los “pensamientos sencillos” de Mao.

En efecto, debido a que Warhol puede reconocerse como el abuelo del arte chino contemporáneo, resulta el momento ideal para reflexionar acerca de su corto viaje a ese país. Me encontré con Makos el verano pasado en su estrecho apartamento de Greenwich Village para preguntarle acerca de aquella simbólica jornada.

El fotógrafo de 60 años usa una barba de chivo grisácea y desaliñada, anteojos rectangulares de marco negro, camisa a cuadros, corbata de lazo y una capa espesa de cabello rubio.

Conoció a Warhol en 1977, cuando éste le llevó a Makos 100 copias del libro de retratos de celebridades, White Trash, y le pidió que las autografiara. Luego de explicar que había aprendido del propio Warhol que “el arte es dinero y el dinero es arte”, Makos le cobró 1 dólar por cada firma y pronto se hicieron amigos. Warhol, impresionado por su nivel de hiperactividad, una vez le preguntó: “¿puedo comprar tu energía?”.

Cuando lo visité, Makos estaba sentado debajo de un Mao amarillo y rosa, un regalo de Warhol que tiene el lugar de honor en su sala. “Desde luego, los chinos siempre lo notaban en la multitud”, dice Makos acerca de su compañero de viaje, “pero era por lo poco común que se veía, no porque fuera el hombre que había pintado estos retratos de Mao”.

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