Andy viaja a China

Marzo 3rd, 2009

andy warhol en chinaWarhol estaba igualmente impresionado con los audaces diseños de las carteleras chinas, y mencionó que iba a “adentrarse en el dibujo de signos -sólo palabras-”, a su regreso. “Todo será en rojo y verde; azul para el cielo, verde para el pasto y rojo para la emoción”.

China, me narra Christopher Makos, era “una experiencia warholiana. Este es el hombre que tú sabes, hizo lo de la lata de sopa Campbell´s. -él estaba siempre en el concepto de la multiplicidad de las cosas-, y aquí había todo un estilo de vida con base en esa idea”.

A Warhol le gustaba el hecho de que todos condujeran el mismo tipo de bicicleta y vistieran el mismo traje mao, y se decepcionaba por las evidencias de la invasión occidental. “Prefiero esta cultura que la nuestra”, refiere un emocionado Warhol en el documental de 1992 Andy Warhol: Made in China, de Lee Caplin, “Es mucho más sencillo. Me encanta la ropa azul, todos vistiendo de azul. Me gusta vestirme con lo mismo todos los días”.

Warhol sí utilizó la misma vestimenta el tiempo que estuvo en China; a decir verdad, incluso durmió con la ropa puesta. Pero ello debido sobre todo a motivos tanto neuróticos como estéticos -Warhol se quejaba de que el Hotel Peking, donde se hospedaban él y Makos, estaba atestado de cucarachas-.

Para el momento de su visita, China estaba al borde de la salida de su pasado totalitario. La muerte de Mao en 1976 había finalizado con la Revolución Cultural y los artistas jóvenes, que hasta entonces no habían tenido acceso a ningún tipo de historia del arte, incluida la suya, comenzaron a mirar y a ser influenciados por el arte occidental.

Una vanguardia -cuyos miembros más reconocidos fueron los del Grupo de la estrella y los de “el arte de la herida”- surgió y se apropió de manera entusiasta de estilos occidentales nunca antes vistos, como el surrealismo y el arte abstracto, que utilizaron como instrumentos de crítica social.

Warhol habría ignorado por completo estos movimientos artísticos nacientes. El único artista que conoció durante su visita fue al doctor Ku-Nien Chang, el maestro calígrafo y pintor de paisajes, quien aseguraba no conocer mucho del arte occidental pero que había visto una fotografía de la Marilyn Monroe de Warhol en una revista extranjera.

El doctor Chang onduló habilidosamente su brocha en una hoja de papel donde inscribió la consigna “larga vida” y se lo dio a Warhol. Warhol realizó a cambio un dibujo: un largo signo de dólar hecho con marcador mágico, y le deseó al doctor Chang “buena fortuna”. Después, Makos se burlaría de Warhol por ese ademán tan burdo y por siempre tener el dinero en la mente. “Tengo mente en mi dinero”, le bromeó Warhol, “es distinto, muchacho”.

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