Aún cuando ha habido sucesos esporádicos como clausuras de exhibiciones y trabajos retenidos por  agentes oficiales del gobierno chino, el método de control mas recurrido para controlar a los artistas es algo más sofisticado.

“Todo tiene que ver con la Melodía principal”, explica el curador independiente Colin Chinnery, quien recientemente dejó su cargo como curador en jefe del Ullens Center for Contemporary Art de Beijing. “La Melodía principal es una política del gobierno que consiste en pensar positivamente y procurar erradicar los malos pensamientos”. Esa política, que es efectiva desde las reformas económicas de los 90, se aplica específicamente al cine y la música, pero su impacto se deja sentir en las artes visuales.

“Todo tiene que ser brillante y colorido; nada puede ser gris o negro”, afirma Chinnery, “Todo debe tratar acerca de la vida saludable, hacer dinero, amar a tu país y estar enamorado”. En muchos modos, la Melodía principal opera en China tanto como la influencia del mercado opera en los artistas de cualquier otra parte del mundo. La generación más joven, que no ha tenido los desafíos ni las experiencias de la generación previa, se muestra contenta de realizar bienes consumibles, dispuestos a ser adoptados por el mercado del arte. Pero en China, ni siquiera esta postura pro-consumista es enteramente apolítica.

Jiang Zhi

Rainbow No. 4 de Jiang Zhi

Jiang Zhi, un artista nacido en 1971, realiza imágenes con Photoshop de arcoíris sobrepuestos en paisajes chinos. Uno de sus trabajos muestra a una multitud en la playa, con un arcoíris sobre un brillante cielo azul. En una inspección de cerca, el arcoíris revela estar hecho de millones de luces de neón: McDonald´s, Hooters, KFC… los símbolos de las compañías que hacen negocios en Shanghái. Ese es su comentario acerca de la comercialización del futuro de China.

Pero, al primer vistazo, parece sin lugar a dudas un mural optimista de la Revolución Cultural, que evoca un futuro brillante y esplendoroso sin una sola nube en el horizonte. Luego de hablar con Jiang Zhi acerca de la censura, sintetiza su sentir así: “Me preocupaba que lo único que quisieras escuchar fueran cosas malas acerca del gobierno chino”, dice, “pero no tengo nada malo que decir”.

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