El experto del Instituto de Investigaciones Sociales de la máxima casa de estudios del país aseguró que el Bordo Poniente tiene la suficiente extensión para crecer y expandirse, y que su cierre debe llevarse a cabo con una buena planeación y mayor tiempo, con el fin de transformar los terrenos en áreas verdes o hasta zonas comerciales y residenciales, como ocurrió en Santa Fe.

Castillo Berthier explicó que el cierre del relleno sanitario podría tener una solución viable, pero que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Semarnat han adoptado una posición intransigente, al justificar que esos son sus terrenos y que “hasta aquí llegó el acuerdo con el Gobierno del Distrito Federal”.

Recalcó que el cierre de ese tiradero, en menos de un año, es resultado de una pugna política promovida por el Gobierno Federal, ya que ni siquiera conoce la situación real del Bordo Poniente.

 ”De repente aparecen declarando el secretario y subsecretario de la Semarnat , que jamás en su vida se han parado en un tiradero, ni saben lo que es (…). El asunto es no pensar que la ciudad de México es la capital de la República , donde están asentados los poderes, y este juego perverso de ‘yo soy Gobierno Federal y ahora tú te chingas’, es de una total mezquindad y una pobreza política impresionante”, expresó.

Agregó que no sólo se trata de la disposición final de los desechos sólidos, sino un lugar que implica todo un manejo tecnológico de confinamiento, separación, cubrimiento de membranas especiales para proteger el subsuelo y el control de lixiviados, entre otras actividades, a cargo de unos mil 500 trabajadores.

Héctor Castillo explicó que se puede ampliar la vida del Bordo Poniente mediante un buen sistema de relleno sanitario, que incluya el reaprovechamiento de materiales, procesos innovadores de reciclamiento, captación del gas metano y producción de electricidad, lo que requiere de mayor cantidad de desechos.

 ”Obviamente en la medida en que utilices más desechos, pues se amplía la vida útil de los terrenos. Ahora, con los conocimientos y tecnologías actuales, así como las metodologías que existen para medir los impactos de los desechos en las comunidades, se puede planear una estrategia de 20, 30 ó 50 años, por lo menos, para saber cuáles son las necesidades, los requerimientos, las inversiones, y lo que se tiene qué hacer”, resaltó.

Empero, admitió que hay zonas del Bordo Poniente en las que ya no se recomienda depositar más basura. Sin embargo, añadió, la extensión general que tiene todo el terreno del tiradero todavía podría crecer más, por lo que sería conveniente firmar los acuerdos que se proyectaron hace 20 años para abrir nuevas etapas.

Asimismo, reconoció que si bien es cierto que debe haber un control sobre los desechos y su reaprovechamiento, no debe olvidarse la existencia de quienes laboran en las plantas de recuperación de basura y son el sustento de unas 6 mil personas.

Añadió que cerrar el Bordo Poniente implicaría dejar en el desempleo abierto a los trabajadores de ese lugar, lo cual sería injusto por la crisis económica que atraviesa el país y “por una mera pugna política que lo único que trata de mostrar es que alguien tiene más poder que el otro”.

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